Por Thomas Jimmy Rosario Martínez, Director Ejecutivo, DVPR
Marcos Cruz no debió utilizar los medios para condenar al Presidente del PNP, José Galán y al Legislador Municipal Duhamel Adames por haber admitido un error en una información previa. De hecho, el comunicado del alcalde, es uno tan exageradamente político que debió identificarse mejor hablando como Presidente del Partido Popular que en su función como alcalde.
Marcos Cruz, que tradicionalmente se cuida de esos excesos de poder, diciendo y siendo ecuánime, se le fue la mano en su condena. En realidad, terminó hablando como el político que solamente debe aparecer cada cuatro años y desde afuera de la Casa Alcaldía. Su labor como alcalde hasta ahora es muy bonita para embarrarla con el estercolero político.
Su tono debió ser de conciliación y no de bombero apagando fuego. Para esa función está el vicepresidente de la Legislatura Municipal que es experto en incendios. No deseamos más contaminación política y menos que se produzca desde las entrañas del administrador del gobierno municipal. Un acto de constricción como el de los penepés, se felicita, no se condena. Nadie le da una patada al que está en el piso. En política, eso es un error de juicio, un acto imperdonable de prepotencia. A menos que tenga miedo de las amenazas de fiscalización uno puede entender el exabrupto, pero eso lo conoce y lo ejerció excelentemente Marcos Cruz como legislador municipal de minoría y no debe temer que ellos hagan lo que tienen que hacer. Todo lo que tiene que hacer es hacer las cosas bien. Simple.
Otro de sus excesos es insistir en el lema de Marcando la Diferencia, como haciendo suya y no del pueblo lo que hace como alcalde. De hecho, le robó el lema a una institución evangélica que está en la Calle Baldorioty. Lo que el quiere proyectar es que Marcos es el que establece la diferencia. Pero en realidad Marcos Cruz el alcalde es el director de la orquesta de un grupo de talentosos funcionarios públicos, bien escogidos y de un personal dedicado. Todos saben que Marcos es el jefe, el cerebro organizador; no tiene, pues, que hacerse más notorio a menos que esté inconforme con su proyección y quiera sentir más reconocimientos. Pero este no es el camino correcto del mensaje subliminar para que se grabe. La gente se cansa de lo mismo.
A partir de hoy, cualquier comunicado o información que sea suministrado por el Gobierno Municipal que publiquemos prescindirá de frases incluídas en el autobombo, como la de «marcando la diferencia». Eso no es parte de la noticia. Tampoco queremos comprometer nuestra línea editorial en un lugar donde todos, hasta nosotros, podemos opinar sin necesidad de que nos dirijan nuestro pensamiento y nuestra acción. La política partidista no es parte de nuestra agenda de servicio.
Creemos en el alcalde a pesar de sus errores, en los funcionarios que le asisten y en los empleados que con mucho gusto están trabajando para mejorar esta ciudad, pero nunca hemos sido voceros de los políticos ni lo seremos. Cuando haya excesos, como en el pasado y en presente, lo expondremos como debe ser, con el mejor compromiso de exponer la verdad para mejorar a nuestra sociedad.