Diosdado Cano| Marco contradictorio y olvidadizo

Diosdado Cano Rodríguez
Diosdado Cano Rodríguez

Todos estamos llenos de contradicciones. Eso es lo natural, porque todos los seres humanos vivimos activamente frente a conflictos.

“El conflicto es el estado natural del hombre.”

No hay dos circunstancias exactamente iguales, aunque sean del mismo tema o evento.

Es fácil sentirse tentado a interpretar como contradicciones las acciones humanas de momentos pasado, obviamente aun cuando sabemos y más de una vez olvidamos que cada momento tiene en si particularidad que los hace únicos. No hay en nuestra existencia ninguna experiencia en interpretación de un momento que sea exactamente igual, puesto que ni nosotros mismos somos exactamente iguales en cada momento de la vida. Mírese usted ahora y cuando tuvo 10 años o 15 y compárese, para ver el contraste, de lo que fue en cada etapa. O como yo  que hoy no pienso igual que cuando voté y apoye, originalmente, a Edgar Santana como la mayoría de los vegabajeños. Por eso ganó.

Somos evolución en la temporalidad. (Basado en las ideas de Martin Heidegger, filósofo alemán, 1889 – 1976).

 Marco contradictorio.

En resumen, Somos seres naturalmente contradictorios porque cada circunstancia que atendemos es única y nosotros somos en cada momento seres evolutivos y diferente.

 Olvidadizo

 Yo soy olvidadizo, tú eres olvidadizo. ¿O tu memoria es perfecta?

Todos somos olvidadizos. Mientras más compleja es nuestra vida y la interpretación racional y emocional de de las experiencias existenciales evaluadas de continuo por nuestra moralidad, ética a la luz de lo que creemos como verdades en cada momento, mas somos olvidadizos. Si es a conveniencia o no eso solo uno mismo lo sabe, eso si se pone a interpretarse. Y siempre de manera particular y limitada, pues lo que paso es irrepetible.

El tiempo todo lo borra.

Afortunadamente, diría yo, pues recordarlo todo sería una carga terrible que nos afectaría de tal manera que no seriamos como somos por atender esa carga o tal vez se acortaría la vida biológica y hasta la historia seria otra. Si duda la memoria es un recurso que a los humanos, pese a su limitación es útil para entender nuestro hoy.

 De nuestro marco contradictorio y olvidadizo.

Es más fácil y cómodo juzgar a los demás, que a nosotros mismo. Si dedicáramos mas tiempo a juzgarnos a nosotros mismos seriamos más justos y sabios.

 Desde lo pequeño para que los de ese ámbito reflexiones. Los PNP que apoyaron al corrupto convicto Edgar Santana son unos selectivamente olvidadizos. Pero yo los voy a ayudar. Estoy escribiendo el Libro Azul de Vega Baja para que quede plasmada la verdad de nuestra historia reciente, no desde mi punto de vista, si no desde los documentos. Gracias sé que me estarán agradecidos.

 ¿Son neciamente fanáticos? No lo creo. Son olvidadizos.

Y los independentistas, epitome de contradicciones, van desde hacer uso de las agencias federales de justicia, pues no creen en nuestra. Y luego nos piden que creamos en nosotros mismos para su proyecto político hasta los que se dicen defensores de nuestra cultura latina pero antes su dielas económicos, no se van Cuba, se van al sur del Bronx, al este de Chicago por “Humboldt Park” a Texas o a la Florida.

 ¿Son hipócritas? No lo creo. Son humanamente contradictorios.

 Conclusión.

 Tranquilos vecinos, les confieso modestamente reflexivo que yo también vivo psico-racionalmente dentro de un marco contradictorio y olvidadizo.

Diosdado Cano Rodríguez. MAED, MPA.

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*Dr. Gérard Mendel (1930 –2004) Psiquiatra y psicoanalista francés y autos de varios libros entre ellos “La descolonización del niño”, ediciones Ariel. Le sugiero que lo lean.

Descripción de  «La descolonización del niño”

 A lo largo de la historia todas las sociedades se han basado en el hecho y el principio de la autoridad, que deriva de la dependencia biológica y psico-afectiva del niño respeto a los adultos. Ante la crisis de la autoridad, Gerald Mendel, fundador del socioanálisis institucional, preconiza en La Descolonización del niño el establecimiento de un nuevo consenso social fundamentado en la institucionalización del conflicto. En este libro, en efecto, el doctor Mendél traza un análisis del fenómeno de la autoridad y enuncia unas tesis tan audaces como radicales sobre la infancia en tanto que clase de edad y sobre la lucha de clases de edad en tanto que complemento de la lucha de clases sociales.

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