
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
El alcalde de Vega Baja tiene dos problemas. El primero es que no tiene buena memoria o se hace el loco y el segundo es que está haciendo lo posible para bloquear la información de este medio.
No quiso adelantar la copia de su discurso, esa es su prerrogativa, pero muy sospechosa, ya sabemos porqué y no lo diremos hoy, sino el próximo lunes, en un análisis que estamos preparando.
Desde hace mucho tiempo tenemos problemas para conseguir información genuina y confiable. Le hemos pedido documentos y nos los promete y después dice que no se pueden suministrar porque no son documentos públicos. Varias veces hemos denunciado esa actitud. Dice una cosa, a veces miente y luego hace otra.
Si no son documentos públicos, entonces son privados. Si es así, quiere decir que son de él, que no son municipales. Solo podemos concluír que empezó la privatización de alguien que se cree dueño de la cosa pública.
La honradez empieza por la palabra. Quien no puede sostener su palabra, no es honrado. ¿Debo pensar otra cosa de Marcos Cruz por lo que está haciendo?
El no quiere más demandas y dice que las que le han llegado son de la administración anterior. Sepa, señor alcalde, que anteriormente un medio tuvo que demandar al anterior alcalde Edgar Santana porque se puso potrón como usted se está poniendo. No nos subestime.
Ya se nos están acabando las cortesías, pero usted lo malinterpreta. Cree que poner distancia ahora cuando hemos estado tan cerca en el pasado le va a hacer que lo respetemos más o que desistamos de buscar la verdad, que obviamente, usted no quiere que se diga.
Nos interesa lo que propone para apoyarlo o ayudarle en su gestión de una manera positiva, pero no es aceptable que sea controlador y que quiera que solo sepamos las ideas inexpugnables. Usted sabe que cuando ha estado por cometer errores, siempre, de buena fe, se lo hemos advertido. Pero si malinterpreta eso, la debilidad de carácter es suya. Es más, eso es un insulto.
Si quiere, no me salude. Pero baje de esa nube y de la torre de marfíl y haga algo más que dar mensajes en un escenario controlado y no ir más allá de lo que expresa. Imagine usted que es católico, que hasta al Papa se le cuestiona sus acciones.
Los tiempos de reyes y súbditos se quedaron lejos en el tiempo, por lo que debe salir del temor de la insuficiencia. Considere el halago un insulto y será más real. Trate de ver razones en cada acercamiento que le hacemos y déjese de hacerse el sabio. Otros que también saben, piensan que usted no está haciendo lo correcto y que cada día se ahoga más en sus propios errores. Esa es su parte más débil.