Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
El Partido Nuevo Progresista tiene historial de muchas peleas intestinas. A base de los primeros números del sondeo, cualquiera de los dos candidatos que se han postulado puede ganar, aunque la ventaja aparente la lleva Tito Cordero.
Cuando analizamos el componente de las personas que apoyan a uno o al otro candidato, predomina el apoyo a José Galán personas en posiciones actuales, como los legisladores municipales de minoría, los comisionados electorales, funcionarios y empleados de la administración Santana-Hernández y los usuales directores del Comité Local.
Si fuera cierto lo del apoyo del inversionista político de Edgar Santana que apareció en una foto con Gandía y con él, lo que se ha rechazado por Galán, éste también sería un elemento para describir a esta agrupación como la del conservadurismo y continuismo, o sea, la de personas que apoyaron a Edgar Santana y/o a Iván Hernández desde el poder ejecutivo o del legislativo y también del Partido.
Pot otra parte, los que apoyan a Héctor (Tito) Cordero, pueden identificarse generalmente como personas que estuvieron en contra de la administración y que incluso la enfrentaron, a excepción del mismo candidato, que no jugó ninguna función, hasta donde se sabe.
No se conoce lema de parte de José Galán, pero a pesar de que tiene seguidores disidentes de la pasada administración, el lema del candidato Hector (Tito) Cordero es el rescate, lo que no ha sido explicado aun y pareciera una contradicción porque lo menos que está en la mente de ellos es repetir la forma de gobierno que fracasó.
Los dos candidatos han sido derrotados anteriormente en contiendas internas del partido.
Durante la administración penepé, los legisladores municipales se las agenciaban para ubicar a sus cónyuges o a sus hijos en la nómina municipal y a cambio de eso, eran solidarios con los alcaldes en sus propuestas. De ahí nació la pobre fiscalización que ha sido señalada por el Contralor de Puerto Rico, las obras innecesarias o insuficientes y compras de esculturas que permanecen sin darle utilidad en un almacén. También se infló la nómina municipal con más funcionarios y empleados transitorios y se le subió el sueldo a los empleados penepés sobre los empleados de carrera en los mismos niveles. Fue todo menos una dirección razonada y organizada de respeto a los fondos municipales.
Como consecuencia, los dos alcaldes fueron encausados, uno cumplirá prisión por más de una década y el otro está pendiente de acción judicial, tres empleados fueron multados por la Oficina de Etica Gubernamental, un abogado se suicidó, se radicaron más de cien demandas contra el gobierno municipal y los escándalos fueron sucesivos entre los años de 2005 y 2012.
El alcalde popular Marcos Cruz ganó por una ventaja extraordinariamente histórica. El rechazo del pueblo, incluyendo de los electores penepés fue más que evidente. La lucha de quien gane la contienda comienza en cero, ya que ni local de Comité Local existe, ni ninguno de los candidatos tiene un lugar de reunión oficial. La esperanza de muchos no está en el escenario local, sino en que el candidato a gobernador del PNP pueda derrotar al desacreditado actual gobernador en 2016.
Si la ola llega, puede mermar la ventaja del Partido Popular en Vega Baja, pero quizás no sea suficiente para ganar el municipio. La lucha de muchos nada tiene que ver con la ganancia o la pérdida local, porque se enfocan en su posicionamiento personal para alcanzar un puesto o cargo preferente y económicamente viable para justificar esta lucha. Otros piensan que el poder es la llave para abrir oportunidades en la parte privada que sirve a la parte pública y quieren estar cerca de la cerradura.
Así es la política. Una mezcla de muchas emociones y oportunidades. Como la loto, a cualquiera le toca. Ahí están las luces y las sombras de esta contienda local.