Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Poco después de las cinco de la tarde, estaba acostado en mi cama y sentí un movimiento que me pareció nuestra perrita-hija Maya, pero inmediatamente me percaté que era un temblor. A la vez estaba viendo Noticentro. Siendo simultáneo pude escuchar la palabra temblor de uno de los reporteros televisivos, caí en cuenta.
Fue fuerte, pero no se cayó nada de mi hogar. Llaméa mis padres en Vega Alta y mi hermana ya los había llamado. Les di instrucciones para que estuvieran stand-by por si daban un alerta de tsunami para que se fueran al segundo piso. Posteriormente llamé a mi esposa Myrna para que tuviera cuidado con los puentes en su regreso a Vega Baja desde San Juan.
No pude entrar a la Red Sísmica, pero ya se informó que fue de una magnitud de 5.3.
En estos días he hablado de la necesidad de que cada ciudadano tome el curso de CERTS de la Oficina de Emergencias. Tambien he anticipado que un sismo que produzca un tsunami puede acabar las vidas de los residentes de Los Naranjos.
Ojalá que el susto nos haga reflexionar. Necesitamos, como pueblo, caer en tiempo.