Un vehículo para el alcalde

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

Thomas Jimmy Rosario Martínez por LuigiTeóricamente, el alcalde se puede comprar el vehículo que quiera para su uso. Marcos Cruz fue prudente durante los primeros catorce meses de gobierno al no querer cambiar su vehículo, pero ahora ha cambiado de opinión.

Cuando dijo que destinaría el Jeep a la Oficina de Emergencias, eso está muy bien.  No sabía el alcalde actual que originalmente ese vehículo se compró para ese departamento. Cuando el Alcalde Santana empezó a meter la pata con el uso de guagua Lincoln Aviator, quiso cambiar de carro pero para que no se viera mal, lo adquirió supuestamente para Oficina de Emergencias, que nadie objetaría porque se sabe el maravilloso servicio que presta.

Hay algo de vergüenza entre los alcaldes a la hora de comprar un vehículo. Hay quien cree,  como el legislador Miguel Ojeda, que como todo ciudadano, debe tener un vehículo propio al que se le deba dar el beneficio de los gastos de transportación. Esa es una alternativa que se debe ir pensando en legalizar para el futuro. Todos los demás funconarios utilizan su vehículo para trabajar. ¿Porque no el alcalde?

Pero en la actualidad la norma es que el alcalde tenga un carro oficial. Luis Meléndez Cano dejó una guagua que al poco tiempo Edgar Santana desechó porque lo dejó a pié en varias ocasiones, por el «fufú» que supuestamente le había echado Luisito. Entonces adquirió una guagua media cachendosa para que lo elevara de sus deficiencias evidentes. La chocaron, se dañó y la echaron a un lado para adquirir el Jeep. El Jeep lo usó Santana, Iván Hernández y Marcos Cruz.

Hace un tiempo dijimos que el alcalde no la quería ya porque era calurosa. Debió ser que el aire acondicionado estaba sin gas o se estaría dañando. De cualquier manera, ya excede el tiempo normal de uso y bastante ha corrido con los fufús de Iván. El alcalde debe montarse en un nuevo vehículo o tal vez tenga la suerte de conseguir uno en segunda mano certificado proveniente de una confiscación como el Chrysler que consiguió el Gobernador para su uso.

Por donde no le da el sol, o sea, por donde se sienta, tapa el efecto de los fufús del anterior dueño del carro oficial.

Deja un comentario