Fallece el Dr. MIguel Abdala

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Cardiólogo 1 Copia para trabajar

Foto Dr. Miguel Abdala por Thomas Jimmy Rosario Flores

Ayer nos enteramos del fallecimiento súbito del Dr. Miguel Abdala por medio de mi hermana Flor Rubí Rosario. Mi sobrina Aymett, que trabaja en el Hospital Wilma Vázquez lo confirmó y en esta mañana se publicó un obituario en El Nuevo Día. Según nos informan, se retiró a descansar luego de haber compartido con su familia en el Día de las Madres y se fue al descanso eterno mientras dormía. Sabíamos que irónicamente, padecía de una condición cardíaca que era su especialidad como médico.

El Dr. Miguel Abdala no era vegabajeño, según nos dijo, era ponceño. Residía en Dorado, donde trabajaba en una oficina privada junto a su esposa, también doctora en medicina. En Vega Baja, tenía su consultorio en el pasillo principal del primer piso del Hospital Wilma Vázquez.

Abdala era una persona sensible, caritativo y muy espiritual. Era simpático, de agradables maneras de trato. Cuando llegaba a la oficina lo primero que hacía, antes de atender a sus pacientes, era ofrecer una oración cristiana.

Fue el cardiólogo de mi padre, de mi madre y el mío. En las distintas condiciones de Jimmy Rosario fue asertivo y generoso con su tiempo, más allá de lo que el seguro le pagaba por atenderlo.

Don Miguel compraba medicinas de su propio peculio para que los insolventes pudieran seguir su tratamiento y repartía a sus pacientes las otras que llegaban por los propagandistas médicos. Su esposa también es una excelente persona, igual de dedicada a ayudar al necesitado.

Miguel Abdala no era vegabajeño, pero vino a nuestra ciudad a servir con lo mejor de su talento y de su corazón. En el nuestro, está su nombre inscrito permanentemente, por la alegría de haberlo conocido y de haber compartido con ses profesional de excelencia,cuya humanidad nunca dejó de sorprendernos.

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