Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Los mensajes de presupuesto debieran ser un resúmen explicativo de la mente del primer ejectuivo sobre lo que quiere para su próximo año fiscal de incumbencia. Bajo anteriores incumbentes, era un mensaje sobrio y serio. Luis Meléndez Cano lo convirtió en espectáculo público por su interés de que todos supieran el contenido e integrar a todos los sectores de la comunidad en los asuntos públicos. Edgar Santana no supo capitalizar hasta el extremo que terminó por no asistir personalmente pues le daba dificultad lo que no creía ni entendía. Iván Hernández sólo tuvo un turno al bate y fue desabrido. Marcos Cruz Molina dará su segundo Mensaje de Presupuesto la próxima semana en el Teatro América.
Este mensaje debe ser responsable y esperanzador. Yo no lo veo de otra forma.
He sido un crítico de lo que considero errores en su corta incumbencia pero también he elogiado y defendido su persona de ataques y compartido mi gran satisfacción general por lo que ha estado haciendo desde el primer día. Pero cuando uno quiere ayudar, debe salirse de la admiración y respeto que uno tiene y tratar de ser útil a la sociedad, expandiendo el espectro de su valoración.
En esencia, creo que Marcos ha sido hasta ahora un excelente alcalde. Conoce a Vega Baja, pero no para de estudiarlo y de buscar alternativas para resolver los problemas de sus compueblanos y del ambiente que nos rodea. Tiene una gran sensibilidad que llega hasta su agotamiento personal por dedicarle en exceso el tiempo a sus tareas oficiales. No es vago ni irresponsable y el tener a su esposa sin paga haciendo como si hubiera dos alcaldes trabajando a la misma vez hace que su salario -que muchos creen que es excesivo-, esté más que bien ganado y hasta tal vez sea insuficiente, sino fuera por el factor de que estamos en tiempos de escasez.
Primero les diré lo que no espero. No me gustaría oir el ataque político-partidista culpando más a la pasada administración. No hay que abundar más en la llaga de los novoprogresistas recordándoles sus ocho años funestos cuando nadie debe esperar -y yo creo que mi pueblo es inteligente- que alguien proponga regresar para plantar de nuevo la corrupción, la mala administración, los empleados incompetentes y la burla a los ciudadanos. Quien lo haga ya perdió. Este es el tiempo de la frase bíblica que dice que cuando uno acepta a Cristo, «nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron y he aquí, todas son hechas nuevas».
Marcos Cruz Molina está haciendo un pueblo renovado. No es el mismo que dejó Luis Meléndez Cano y no se parece en nada al que nos dio la administración penepé. Más de un año sin un solo escándalo es la mejor prueba. Pero mejor que eso, en todos los círculos de poder estatal y hasta federal respetan a Marcos Cruz y la administración porque está haciendo todo por el libro. Yo veo más, pues también veo el milagro de los panes y los peces. De la inopia y la escasez este pueblo está viendo adelantar las agendas colectivas.
Espero que nos diga que las finanzas que han estado por costumbre en rojo, aunque sea su color favorito, ya no lo estarán más. Que ha podido eliminar el déficit o que está por lograrlo. Que ha tomado el toro por los cuernos en el asunto del centenar de demandas que nos dejaron los incompetentes. Que tiene noticias nuevas de Vega Baja Ciudad Universitaria Bilingue y del Salón de la Fama del Deporte. Que Vega Baja se adelantará como ciudad turística y que el casco del pueblo, que estaba languideciendo y que él y otros han puesto a vibrar, seguirá siendo uno de los puntos importantes para los visitantes, deportistas y entretenimiento.
Yo quisiera que el alcalde nos dijera que hay planes con las empresas municipales de las que nos habló en su primer año. Que seguirá escuchando directamente a los ciudadanos en la Casa Alcaldía, que es la casa del pueblo y que aunque no pueda crear empleos aún haya la oportunidad aunque sea en el programa de voluntarios para que le siga dando el sentido de pertenencia a los vegabajeños y un incentivo que para muchos es la diferencia entre sentirse abandonado y deprimido o ser útil y recibir algo para sus gastos personales.
Continuar con sus planes educativos en todas las ramas del saber y la acción, la oportunidad de participar en el Vega Baja del presente y de propiciar la creatividad para que los ciudadanos no tengan que tomar la decisión de emigrar, debe ser el norte del alcalde. El positivismo y la esperanza por un lado y el compadecerse y actuar con el que necesita, deben acompañar este discurso.
Por cada palabra politiquera que pudiera decir el alcalde para posicionarse y vender su imagen en esta oportunidad, debe haber miles de oraciones que puedan servir al tiempo que va a dedicar su mensaje.
Yo apuesto que Marcos Cruz ni siquiera ha pensado una vez si incluye menciones del pasado siniestro de nuestro pueblo, atribuibles a los que tuvieron el poder y que son del partido contrario. Parecería una mezcla de sadismo y masoquismo. Pero tendremos que escuchar el mensaje para ver si cruza la frontera del mal gusto y del oportunismo y encontrar si hay frases subliminales o expresas para las gradas.
Si lo hace, él mismo se baja del pedestal. Estemos atentos, pues, al mensaje que será el próximo miércoles, a las seis de la tarde en el Teatro América.