Por Miguel A. Ojeda Trinidad, Legislador Municipal, Partido Independentista Puertorriqueño
Tortuguero es muy valioso para los vegabajeños. Tiene la laguna de agua dulce única en un hábitat natural de flora y fauna que son más que un símbolo…son vida.
Pero nuestros antepasados ni nosotros hemos sido suficientemente protectores con ese regalo de Dios. Por eso, tenemos que iniciar un diálogo de compromiso para proteger el entorno de la Laguna.
Se dice que el nombre de Tortuguero proviene del árbol de Tortugo Amarillo que habitaba en sus alrededores y que prácticamente se ha extinguido. Los esfuerzos del personal que trabaja en el área del Departamento de Recursos Naturales, habían logrado varios especímenes que recientemente fueron vandalizados, según nos informan. Se cree que personas en bicicletas son los responsables.
Coincide esto con la exigencia de un grupo de aficionados de paseo en bicicleta de cruzar por esta área protegida y tener privilegios sobre los demás ciudadanos que tienen que guardar el reglamento para no ser multados. El alcalde Marcos Cruz alegadamente respaldaba la iniciativa y finalmente el asunto está en manos de una decisión departamental.
El área de Tortuguero ha sido abusada históricamente por las personas y las instituciones. Hay evidencia documental de que es un área muy apreciada como son los lugares donde hay agua. En Vega Baja, las «Tierras del Almirante», por su proximidad al río, fueron asignadas al descubridor de América, el Almirante Cristobal Colón desde principios de la colonización en el Siglo XVI. En sus orillas estaban los aborígenes, que fueron los primeros puertorriqueños que la historia cuenta.
En Tortuguero se cortaron los árboles de Tortugo para hacer muebles para la Capital. Era una madera dura, resistente a la polilla y al comején. El ejército de Estados Unidos alteró sustancialmente su entorno, un tanque dicen que se hundió y que echaban el aceite usado a la laguna. Hay quien asegura que hasta los caimanes han sido producto del militarismo. Hay muchas dudas sobre lo que el ser humano ha hecho, pero no mas.
Los políticos también han hecho su daño al área circundante. Todos sabemos la barbaridad que hizo un ex-presidente de la Legislatura Municipal con la charca de oxidación que construyó para su proyecto de Ciudad Real y cómo el Gobierno Municipal bajo la administración de Edgar Santana y la ayuda de un legislador estatal del Partido Nuevo Progresista burlaron la decisión del Tribunal Supremo en el caso de la reclamación de los residentes, protegiendo a Samuel Méndez Cuesta y la corporación que construyó la urbanización.
Ahora ese mismo legislador, Héctor Torres y el que representa el Distrito 11 tienen sendos proyectos para favorecer la participación de ciclistas dentro del área. Ninguno de ellos vive aquí y le importa poco el resultado de esa aventura legislativa para favorecer al grupo de deportistas.
Nadie me ha convencido de que el ambiente mejorará con la presencia de ciclistas. Ellos no tienen derecho a reclamar privilegios ni a mover al poder político en detrimento de este recurso natural de gran valía.
Mi posición es la de respaldar el ambiente tal como está. Crear una excepción no conviene a nadie ni a corto ni largo plazo.
Esta no es mi última palabra. Hay mucha más información que habré de compartir con ustedes para que vean cómo se ubican en el mismo lugar del daño los políticos oportunistas con algunos seudo-deportistas. En el proceso de defender su posición inflexible se llevan de paso no solo la fauna y la flora, sino a cualquier persona que trate de defender el ambiente. Esa injusticia tenemos que denunciarla hasta imposibilitarla, como debe ser.