Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
En los libros que antes se hacían, era usual acompañar un papel suelto que decía «Fe de erratas» donde se incluían correcciones y adiciones que ocurrían en el proceso de la publicación. Hoy día, con las computadoras es más facil corregir aun después de aparecer el escrito, pero los que empezamos en el viejo sistema tenemos la costumbre de usar este medio cuando metemos la pata.
Me he dado cuenta que omití a dos
personas queridas que es menester adicionar a los que fueron y no fueron a la primera reunión. Uno es el educador y fotohistoriador Robert Rivera y al consejero y polifacético Héctor Figueroa Casanova. No es necesario abundar sobre el interés y la acción de ambos; ustedes han visto su trabajo continuo por la historia y la cultura. Ambos están adentro, Robert desde su positivismo y Héctor desde su optimismo. Son dos valores vegabajeños que forman parte de nuestra organización. Si he omitido a otros compañeros que en algún momento expresaron su interés, les suplico que me excusen, que habremos de irlos incluyendo a la brevedad posible.
Mi amigo Diosdado Cano hizo una crítica abierta respecto a que no se estaban tomando acuerdos sino que se estaban adoptando las propuestas que traje a la reunión. Tratándose de un hermano para mí, que es como considero a Diosdado -y ustedes lo saben- acepto la observación,
He pertenecido a muchas organizaciones culturales locales cuyos miembros dejan caer las instituciones por distintos problemas. Eso nunca me ha gustado pero a veces es necesario porque se cumple el ciclo de la necesidad, oportunidad y servicio.
No tengo una misión de protagonismo. Ni siquiera considero necesario en esta etapa una directiva excluyente. Este es un proyecto donde todos los talentos son importantes. Mi misión personal es el bienestar del pueblo y como no estoy ni estaré involucrado en actividades políticas, creo en una fuerza de estudio a la disposición de mis compueblanos para que la historia vegabajeña y la experiencia del pasado tenga un lugar en el poder decisional.
Y me refieron no sólo a los niveles de la política administrativa que elegimos cada cuatro años, sino la fuerza laboral que subsiste y la periferal que consiste de todos los ciudadanos que se dedican a distintas actividades humanas. Esta idea está hecha de distintas mentes que a lo largo de nuestro pasado también tuvieron nobles intenciones en diferentes intentos de mejorar la sociedad desde su perspectiva.
Me motiva hacer lo correcto y que todos también, como colectivo, lo hagamos. Eso no excluye distintas alternativas, pero todas deben ser expuestas para que sean consideradas y que finalmente tomemos las mejores decisiones. La historia, como factor, hay que hacer que tome vuelo y alcance alturas máximas.
Para eso, debe iniciarse el intercambio de información y la acumulación de propuestas y soluciones del pasado que solamente obtenemos mediante el estudio de la historia.