» El alcalde de Vega Baja es muy efectivo en su pueblo, pero fuera de su gallinero es un cero a la izquierda. Demostró insensibilidad, prepotencia y un apego al poder exclusivo cuando allí estábamos representados varios municipios y los dueños éramos todos» dijo una fuente muy conocedora del Consorcio Dorado-Manatí que nos pidió que no identificáramos.
» Sus compañeros populares le advirtieron que no se estaba administrando bien, que se perdió dinero de propuestas por no hacerse a tiempo, pero no los escuchó. Se encerró en sí mismo y no le dedicó el tiempo a solucionar los problemas y ni siquiera a plantear soluciones. La culpa de su destitución es exclusivamente de él y no de más nadie. Esto tampoco fue un golpe político-partidista. Ambos -el alcalde y la Directora- debieron renunciar antes pues estaban advertidos y evitarse ese trago amargo que ahora no p[ueden explicar. Por eso lo callaron, el alcalde debe estar avergonzado«, expresó.
La persona indicó que la Directora quedaba cesante fulminantemente sin derecho a regresar a su antigua posición de Auditora del Consorcio.