
Por Carlos M. Ayes Suárez, M.A.
Mientras varios grupos de ciclistas abren veredas ilegales en la Reserva Natural de la Laguna Tortuguero causando daños considerables a la flora endémica el alcalde de Vega Baja, Marcos Cruz Molina, cabildea a su favor en las altas esferas gubernamentales y anuncia la construcción de un pequeño bosque al este de la Zona Urbana el cual tiene la intención de servir de pulmón para los habitantes de la densamente poblada zona. Este doble discurso ambientalista pone al descubierto la ausencia de una política ambiental en su administración y repite los viejos esquemas de improvisación y autoritarismo que han permeado en la poltrona municipal.
El establecimiento de veredas hacia el sur de la Laguna Tortuguero por varias organizaciones de ciclistas de nuestro vecino pueblo de Morovis ha causado daños considerables a diversas especies de árboles y plantas cuya existencia se encuentra amenazada por errores humanos. Resulta irónico que recientemente adoptaran el árbol de tortugo amarillo como árbol emblemático de nuestro pueblo (Con mi oposición pública) y se respalde a los ciclistas que están destruyendo los pocos especímenes que han logrado sobrevivir en la reserva natural.
No cabe la menor duda de que estos deportistas están reclamando un espacio para practicar su deporte y es de esperarse que personas que disfrutan de ejercitarse con sus “mountain bikes” en entornos naturales tienen que estar conscientes de que es su responsabilidad proteger dicho entorno y velar por el cumplimiento de las normas establecidas por el Oficial de Manejo para el uso o la práctica de ejercicios o deportes en el lugar. Abrir veredas de forma arbitraria amenaza la conservación de especies de flora, tales como el árbol de tortugo amarillo, que han sufrido por el corte indiscriminado de los que han estado abriendo brechas.
Las puertas al diálogo siempre han estado abiertas. Pero esto no significa que el favorecer la práctica de correr bicicletas en la reserva natural sea un derecho inalienable de los deportistas porque en última instancia se estableció la reserva para proteger varios sistemas ecológicos de gran importancia para todo el país. Pero en el afán de lograr un entendimiento con los deportistas que propenda a evitar los daños que han estado causando hacia el sur de la laguna, el Oficial de Manejo ha establecido un área con veredas para bicicletas hacia el norte de la laguna donde podrán no sólo practicar su deporte sino disfrutar del gran valor escénico de las mismas.
Es de conocimiento público que la Primera Dama (Moroveña de nacimiento) ha sido la principal aliada de los ciclistas moroveños. Lo que nos lleva a preguntarnos si tiene algún interés personal en alguna de las agrupaciones deportivas protagonistas de este problema. Nos parece que tanto ella como su marido, a la sazón alcalde de nuestro pueblo, tienen la responsabilidad vicaria de velar por el interés público del pueblo vegabajeño. Y el interés de nuestro pueblo es por la conservación de sus recursos naturales. A tal extremo de que se aunaron muchos esfuerzos por convertir a nuestro pueblo en la “Capital del Ecoturismo”.
Esa actitud de menosprecio a la importancia de nuestra reserva natural de Tortuguero por parte de nuestro alcalde contrasta con su intención de establecer un bosque que sirva de pulmón al pueblo. Lo que en principio podría dar la impresión de ser una medida ambientalista nos lleva a plantearnos el por qué se establece un pequeño bosque frente a una extensa cadena de mogotes cuya vegetación corresponde a un bosque maduro de vegetación secundaria. Por qué la erogación de fondos que se propone llevar a cabo para su pulmoncito no la aprovecha en áreas de mayor necesidad y urgencia como resulta ser la seguridad pública en la Zona Urbana.
En un pueblo donde al monumento al Trío Vegabajeño le robaron las tarjas y las guitarras y al relieve escultórico de la Plaza de Recreo le robaron las tarjas y el robo a los pocos negocios que operan amenazan el futuro de los pequeños comerciantes, la construcción de un pulmoncito augura que el pulmoncito pronto desarrollará efisema y no podrá funcionar. Ya no se trata de seguir improvisando; es hora de comenzar a planificar científicamente el uso de los recursos y a protegerlos del mal manejo. De nuestra parte, la Oficial de Manejo Ailín Ortiz tiene nuestro respaldo de forma incondicional. Mientras que le advertimos a nuestro alcalde que no se olvide de que si bien los hombres se repiten la historia no lo hace. 20 de marzo de 2014.