Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
En la noche del miércoles le hablé al alcalde Marcos Cruz Molina sobre dos asuntos culturales particulares
El primero, la falta que hace de un programa de mantenimiento de las obras culturales vegabajeñas. El segundo, la necesidad de un museólogo para Vega Baja.
La cultura es la expresión de las personas. Las obras culturales comprende todo lo que el ser humano crea, pero es sólo de valor histórico aquello significativo para un pueblo.
Tenemos edificios, esculturas y objetos en general que deben ser conservados, pero no sabemos cómo hacerlo. Por eso, muchos de ellos se están perdiendo por deterioro o por apropiación ilegal. Los públicos y los privados. Esto no puede continuar.
Vega Baja está creciendo en museos y en presentaciones. Hay gente que quiere donar artefactos de valor histórico para perpetuar su existencia, pero un depósito, como los hemos tenido, no es confiable a la larga. Tiene que haber un programa de catalogación, inventariado y conservación de todo.
El alcalde tiene planes excelentes para hacer crecer nuestra oferta al mundo de lo que es el vegabajeñismo cultural. Personalmente se ha movido a otras municipalidades para buscar modelos y ha hecho muchas consultas. En esto, estamos comprometidos completamente con él, nos entusiasman sus planes y le estamos acompañando en su propósito de conservar nuestros valores locales.
Pero aunque todos sabemos muchas cosas, nos hace falta un museólogo para dirigirnos en el camino a juntar, exibir y conservar. Un Director de Facilidades puede hacer mucho y los que tenemos tienen un máximo interés y dan lo mejor de ellos, pero hace falta una visión y conocimiento más profundo y de mayor alcance que la visión particular de cada museo o centtro de exhibición.
No estoy abogando por nadie en particular. De hecho, sé que existen y que bajo la administración de Iván Hernández hubo una dama que trabajó como museóloga por unos meses como tal. En aquella administración se llegó a planificar la inauguración de Casa Alonso con una exposición fotográfica permanente pero no se dió por razones económicas ya que había que celebrar las Fiestas Patronales y darle $100,000.00 al vecino del alcalde para tres días de intrascendencia que ya nadie se acuerda de eso.
Tampoco lo digo porque haya sido una exposición fotográfica que me toca de cerca sino porque era permanente y las imágenes que íbamos a aportar no le iba a costar un solo centavo al Gobierno Municipal. Quien iba a hacer el trabajo en un sistema nuevo de exhibiciones ni siquiera sé quien es.
La historia me ha enseñado a decir las cosas oportunamente antes que pasen. No es predicción espiritual ni siquismo ni nada sobrenatural. Es el pensamiento de cualquier persona promedio que como decía José José en una canción, sabe que «nada es para siempre, hasta la belleza cansa, el amor se acaba».
Ocho años de desamor a nuestra ciudad es una parte de nuestra historia que tenemos que pensar como un viaje sin retorno. La cultura es el vínculo del vegabajeñismo. Hay que invertir en la cultura y dejar atrás la idea de que la cultura no produce.
También hay que creer en la excelencia en todo si queremos ser, como dice el mismo alcalde, los mejores.