Sobre Iván Hernández González y su Guillotina
Por Héctor Figueroa Casanova
Iván fue víctima de su propio temperamento. El temperamento que lo llevó a cometer todos sus errores fue su temperamento colérico. Los líderes coléricos son imponentes, prepotentes, a la cañona, guapetones, gritones, bravos, se hace lo que ellos digan y como ellos digan, coaccionan, reprimen. Todo por lograr sus objetivos y metas personales .
Es lamentable que su corta carrera como alcalde haya terminado de esta forma. Pero él ha sido el único responsable de esto. Los que hoy dia testifican en su contra no son populares, son gente de su propia administración, de su confianza. Iván es un buen muchacho, que me consta, y puede rehacer su vida de forma productiva, de progreso, ya que es una persona preparada, es ingeniero, y tiene muchas alternativas profesionales garántizadas.
Yo deseo que el salga bien de toda su situación y que sobre todo esta experiencia le permita incluir en su vida personal y familiar más experiencias espirituales que le permita crecer y madurar y sobre todo controlar su temperamento, pues todo temperamento tiene fortalezas y debilidades. Solamente Dios nos hace ver estas y ponerlas bajo su control. Dios te bendiga y nuevamente te deseo el mejor final en toda esta situación.
Héctor Figueroa Casanova
Trabajador Social