Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Anoche estuve en una conferencia en el Centro Comunal de Estancias de Vega Baja con el oficial Pantoja de la Oficina Municipal de Emergencias. Acompañó su diesertación con material escrito e imágenes proyectadas. El tema era qué hacer en caso de un evento de terremoto y tsunami.
Como todos sabemos, Vega Baja fue certificado como Tsunami Ready recientemente. Eso no significa que no tendremos peligro ni que se puedan perder vidas y propiedades si la naturaleza nos da una dosis de su continua evolución. La conferencia nos permitió conocer las razones de porqué ocurre un terremoto o un tsunami y cómo esto podría afectarnos, particularmente en nuestro escenario personal y familiar y le situación de la comunidad.
Coetáneo con mi maravillosa experiencia con Pantoja y los que nos interesamos en el asunto, leí que en forma respetuosa, varios usuarios reaccionaron a uno de mis escritos de ayer manifestando que en Almirante hay mucho vandalismo y robos y que los vecinos tendrían que tomarse la justicia en sus manos proque no hay vigilancia municipal para prevenirla o tomar acción en caso de peligro inminente. Específicamente culpan al alcalde y le reclaman que en tiempos de campaña no salía del sector pero que ahora no atiende este aspecto de las necesidades comunitarias.
La seguridad es un asunto serio, pero todos tenemos que hacer nuestra parte. Lamentablemente, la realidad económica no permite tener más vigilancia del estado ni del municipio y la seguridad privada y los sistemas individuales de protección de propiedades no están al alcance de todos.
Ustedes saben que en nuestro local de la Calle Acosta nos escalaron 7 veces hace dos semanas y que tuve que idear un plan de tres fases que ha resultado exitoso porque no han vuelto a robar hasta el momento. A pesar de eso, seguimos mejorando la seguridad del edificio y la nuestra propia pues los pillos piensan más allá de los intereses de nosotros y se idean maneras y objetivos para sus fechorías.
Yo mantengo un diálogo constante y continuo con el Comisionado de la Policía Municipal. Sé que su labor es dedicada y muy profesional y que si tuviera los recursos que ha pedido, la Policía Municipal podría regresar al posicionamiento que una vez tuvo antes de la pasada administración, cuando se mermó su fuerza en más de dos terceras partes. Pero la realidad es que nos roban las guitarras y las tarjas de nuestros monumentos, el cobre de los aires acondicionados y hasta las copas del vino de la Iglesia Católica y no hay remedio. Eso no es aceptable.
Nadie de la comunidad conoce al Jefe de la Policía Estatal en Vega Baja, pues se esconde en su oficina y mantiene una actitud prepotente y distante ante su incapacidad de resolver los problemas de los ciudadanos. No se comunica con la comunidad en ninguna forma. Será necesario para el cuerpo de la Policía, pero no para Vega Baja. Hace falta alguien que tenga cara y nos dé la sensación ahora ausente de que están ahí para protegernos.
El policía estatal promedio en Vega Baja no tiene mucha motivación porque le falta equipo, compañía y respaldo de la superioridad. Hoy día no es como antes, no hay solidaridad entre los agentes y los demás miembros del cuerpo y se cumple el horario, pero no hay rambos de la vida entre sus miembros. No se da la milla extra, porque es riesgoso hasta sacar el arma.
Los ciudadanos nos tenemos que armar de valor y conocimiento para enfrentar a los que nos quieren despojar de nuestros bienes, salud y la misma vida. Al Gobierno Municipal le hace falta un plan con los ciudadanos que sea visible y que permita una respuesta rápida de las autoridades en caso de que se cometa un crímen o las herramientas del conocimiento para anticiparlo. Sé que hay ideas del alcalde, pero no se ven materializadas.
Le damos la razón a los vecinos de Almirante. Todos sentimos la ausencia de la seguridad del estado y del municipio en nuestras vidas.