
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Nuestro alcalde Marcos Cruz Molina tiene secretos. De entrada, sabemos que no es muy conversador, pero es atento, cordial y respetuoso. Sus secretos, a mi entender, son motivados más por su cálculo mental de la prudencia. Yo no sé si tiene exabruptos como todos los mortales, pero me da la impresión de que su carácter flemático con unas trazas de melancólico le permiten mantenerse en control con lo que manifiesta con su voz, su mirada y sus gestos.
Uno de los secretos que guarda es su relación con los subalternos. Nadie sabe, pero todo el mundo se imagina, porqué contrató a unos relacionistas de prensa al principio de su mandato y porqué despidió a los directores de Obras Públicas y Emergencias Municipales.
Otro de sus secretos es cómo está consiguiendo tanta atención del Gobierno Estatal y del Gobernador para solucionar los problemas de Vega Baja. El no presume de esa puerta abierta, pero ahí está produciendo resultados.
Mi interpretación sobre la confianza en lo que hace se basa en la fama que le precede. Marcos ha sido un ciudadano ejemplar y desde muy jóven, preocupado por los vegabajeños. Ha tenido que lidiar triunfalmente contra la difamación, la incomprensión de muchos y con la inconformidad de todos. A él no le importa que sea una actividad de pocos o de muchos, comparte en todos los escenarios y aunque no se le conoce como fiestero, está poniendo a este pueblo a cantar, bailar y gozar.
Desde que juramentó, nunca he recibido ni siquiera una sugerencia de que este alcalde está realizando actos de corrupción. De hecho, sí tengo información de propio y personal conocimiento de personas corruptas que se le han acercado para hacerle proposiciones para beneficio personal que él ha rechazado.
La política gubernamental y la política partidista en ocasiones se encuentran, pero casi nunca el resultado es bueno para el pueblo. Creo que hasta el momento nuestro alcalde está respondiendo al apoyo multisectorial que le brindó la confianza electoral y eso, le coloca en una situación de crítica de sus asociados populares. Cuando tenga que rendir cuentas en una contienda política, veremos como su templanza es valorada entre los suyos. Mientras tanto, candidatos sin cara y algunos autoproclamados posibles candidatos están tirando maíz para ver si pueden lograr siquiera ser precandidatos en una lucha interna. Recordemos que la política es percepción, que algunos buscarán ser reconocidos aunque no tengan oportunidad, para que en el futuro cuenten con ellos como una fuerza política latente, aunque no sea para alcalde.
Hace pocos días atrás conversaba con Miguel A. Ojeda Trinidad, legislador municipal que representa al Partido Independentista Puertorriqueño. El estaba molesto porque el Representante Héctor Torres había comparecido a la prensa dando a entender que su participación había sido decisiva para resolver el asunto de la Escuela Vocacional que tiene unos salones de personas con impedimentos. Me dijo: «Jimmy, yo participé en esa reunión y quien resolvió el problema fue el alcalde, ofreciendo facilidades municipales para que los estudiantes no se quedaran sin escuela, a la que volverán, cuando se repare el plantel. Lo que el alcalde propuso fue lo que se logró».
En mis diálogos con los líderes y aspirantes del Partido Nuevo Progresista, ellos siempre expresan ideas de cómo hacer mejor las cosas y sus esperanzas de gobernar a nuestra ciudad, pero en general aceptan que no hay corrupción como antes. «No hay superempleados, mediadores, inversionistas políticos conocidos y ni siquiera se nota la influencia de encargos del Comité Central del PPD o de Fortaleza para contratar a populares o intereses de fuera de Vega Baja».
Lo único que se le señala como un defecto de la administración es la falta de información sobre cómo se van a solucionar los problemas. Todo es un misterio hasta que se presenta el alcalde con un rótulo o con una información de prensa.
Los secretos de Marcos Cruz no son productos de una mente torcida o cochambrosa. Estoy seguro que tiene una mente sana, constructiva y de bien, que no es perfecta, como la de todos los humanos, pero que nos debe bastar para tener la tranquilidad que necesitamos para echar a esta ciudad hacia adelante, sin los temores de que nuestros gobernantes nos estén robando el dinero y la esperanza.