Son individuos con una autoestima muy consolidada, pero a nivel interpersonal su funcionamiento es penoso.
Los narcisistas, por esta desvinculación afectiva, carecen de interés genuino por los demás, les falta empatía. Les importa bastante poco lo que les ocurra a las personas de su entorno aunque sean conocidas; sólo están preocupados por sí mismos. Los demás sirven únicamente para girar en torno a ellos, para alabarles y ratificar su grandiosidad. Por desgracia, siempre existen individuos que se dejan llevar y que cumplen a la perfección su función de «fans» incondicionales, riendo las gracias del narcisista y viendo excelencias donde sólo hay normalidad. Entienden que su parlamento merece atención especial, ya que lo que dice, a veces de manera mayestática y pedante, es poco menos que elevado y de un interés tremendo. Son individuos muy resentidos y que adoptan una actitud vengativa hacia los demás, gustándoles sobremanera hacer sentirse mal a los otros, para así ellos alimentar su ego y su superioridad.
