Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
La vida nos hace, desde nuestro nacimiento, perdedores. Perdemos seres queridos, salud, bienes, reputación y libertades, hasta que un día perdemos la vida.
Cuando estamos ante un fracaso o en el miedo de tener uno reaccionamos y nos ponemos en negación, echándole la culpa a los demás. Pablo Casellas le echó la culpa de la muerte de su esposa al negrito, un ministro evangélico pedófilo al demonio que se le metió por dentro, Ana Cacho al detective que investigó el caso de la muerte de su hijo y Edgar Santana a Chiri, San Miguel, el Secretario de Justicia, el Gobernador Fortuño, la Oficina del Fiscal Especial Independiente, a César el FEI y finalmente al jurado que le falló culpabilidad en todos los casos y a la Juez Irlanda que lo condenó.
Hay quien me echa la culpa a mí por ser cronista e historiador, porque no se reconocen y se encuentran aludidos. Esos y esas que escriben por lo bajo, a veces mencionando o no mi nombre o que me llaman con epítetos y hasta acordándome de debilidades y errores de mi vida pasada. Ahora me llaman narcisista porque aunque proclaman que son americanos de la mata, no creen verdaderamente en la libertad de expresión de la Constitución de los Estados Unidos de América.
Yo tengo miles de defectos y de fracasos. No pretendo ser ejemplo para nadie ni tampoco dirigir nada. Agradezco los reconocimientos, pero ni los pongo en marcos como hacen otros. Hay gente que me alaba, pero nunca publico esos escritos en este diario. Yo puedo vivir sin la adulación y sin la pretención. Otros hacen su vida a base de eso y cuando no les hacen caso, amenazan con cortarles el cuello.
Tampoco el diario es mi voz o lo que yo digo. Eso es fácil hacerlo, pero mi diario recoge la voz de todos, hasta de los que me critican. Esto no se creó para el autobombo, porque no vivo de imágen como otros, ni nunca he vivido de ese mundo.
Algunos, por medio de familiares han conseguido colocarse en puestos de mucha remuneración económica en agencias que pagan bien. Parte de esta gente se encumbraron en puestos altos pero nunca ayudaron a los que necesitaban. Guardaron lo mejor para ellos, en un gesto verdaderamente egoísta, y materialista. Yo no pertenezco a ese mundo de autoservidores públicos.
Mi meta personal no ha sido ni la material ni la del posicionamiento. Con mucha seguridad tengo que decirlo a los que no me conocen. No critico a los que aspiran políticamente, pero decir que soy narcisista porque escribo lo que pienso y que me creo con autoridad para decir las cosas, me parece fuera de foco. La ignorancia nunca me ha ofendido pues solo me da la oportunidad de compartir lo que sé.
Vamos a jugar a Sprite y decir las cosas como son. La disertación sicológica de la dama sobre el narcisismo se la voy a llevar a mi siquiatra para ver si necesito de las pastillas azules, rojas, verdes o amarillas para calmar la ansiedad y disimular mi alegado padecimiento de una doble vida con necesidades de reconocimiento y creerme lo que no soy.
Luego consultaré con Primitivo y Secundino para que me bajen la tensión con una buena dosis de humor y no tener que referirme de nuevo al asunto. Leeré Cándido de Voltaire, Polifemo y Galatea, revisaré las cintas del personaje de Elín Ortíz de Narciso Casto y Varilla y me miraré en todos los espejos que encuentre para curarme la obsesión. Me bañaré siete veces que es un número de buena suerte, me teñiré el pelo, alquilaré un tuxedo y me tomaré una foto para mejorar el desenfoque y la imágen technicolor que tiene el que me tomó Luigi en la Exaltación deportiva de diciembre y que uso para que más o menos me reconozcan.
Este foro está para todos los que tengan cara, como la dama, que es la esposa del Ingeniero Luis Hernández González, hermano del ex-alcalde Iván David Hernández González y nuera del ex-legislador municipal David Hernández Torres. Esa familia está en una situación difícil con la vista del caso criminal que se renueva el próximo miércoles.
Sé que la tensión es mucha y si me quieren echar una poquita de agua para culparme de algo que no he hecho respecto a las acusaciones pendientes de su pariente o para limpiar el camino para la política, háganlo, pero no escupan. Yo no tengo nada personal con nadie, pero escribo lo que pienso donde y cuando sea menester.
