
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Mal de muchos, consuelo de pocos. Por años se han estado hurtando las tarjas que relataban la historia de los integrantes del Trío Vegabajeño. Se llevaron postes y cables eléctricos de la periferia.
Ahora se llevaron las esculturas de las guitarras que servían de complemento a las figuras imponentes de Fernandito Alvarez Lomba y sus dos acompañantes, los que integraron el «Trío Nacional de Puerto Rico».
De vuelta de un viaje al extranjero, mi amigo Diosdado Cano paseó por el pueblo y hace apenas una semana atrás vino con uno de los ataques de histeria que de vez en cuando le dan cuando se encuentra con un peligro inminente. Su preocupación cultural de siempre le llevó a concluír que pensando como pillo, lo que no es, la estatua completa se la podían robar. Entonces estaba envuelto en los robos en la Fotografía Rosario y no escribí nada. El, que acaba de publicar dos de sus libros de literatura, ha dejado de lado sus aportaciones de opinión a las que nos acostumbraba en El Diario Vegabajeño, por lo que no podemos decir como en otras ocasiones «yo te lo dije». Pero ocurrió.
Ayer me encontré con el Intendente Urbano con el corazón en la boca. El había descubierto, junto a una brigada de ornato, la ausencia de las esculturas. Manolo Joy es un excelente vegabajeño que se preocupa mucho por nuestra ciudad como nadie y siente de verdad cuando algo malo ocurre dentro de la periferia del casco. Me apena la pérdida de las obras culturales, pero en su rostro leí lo que nos pasa a todos cuando algo así ocurre. Incredulidad, decepción y depresión.
Esta mañana, cerca de las seis de la madrugada. encontré el el área a una amiga que pertenece a la Policía Municipal. Estaba encaramada en la estatua. Investigaba cómo habían hurtado las guitarras escultóricas. No voy a adelantar lo que me dijo, porque no voy a divulgar ideas ni información sensitiva que vaya a arriesgar el área, pero lo cierto es que el ambiente es propicio para que se cumpla la predicción de Diosdado.
Hay que hacer algo hoy. No hay mañana. Mañana solo nos espera el espacio completamente vacío.