
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Hace unas semanas atrás, el Vicepresidente de la
Legislatura Municipal, Rafael Martínez Santos, quien también es bombero, nos visitó para informar sobre una actividad a celebrarse el día de hoy, auspiciada por el Servicio de Bomberos de Puerto Rico.
Utilizando como escenario la Plaza José Francisco Náter, habrá exhibiciones y orientación sobre el servicio que ofrece la agencia estatal. Invitamos a la ciudadanía a asistir a este magnífico evento, cuando recibimos toda la atención de este importante departamento de seguridad del gobierno estatal.
Actualmente hay escasez de bomberos en Vega Baja y Puerto Rico, por lo que cuando hay incendios, unidades de otros pueblos auxilian a los locales. En las últimas semanas, los inspectores han estado revisando los negocios comerciales para verificar que cumplan con las exigencias de seguridad y si están provistos de los equipos elementales en caso de un incendio. Además, han verificado y sustituído aquellos hidrantes dentro de la periferia del pueblo tradicional.
En el pasado ha habido incendios importantes. El Concejo Municipal en una ocasión prohibió las fábricas de ladrillos y venta de gas dentro del pueblo. Hubo un fuego en el Almacén Trápaga que fue muy recordado por mucho tiempo cuya crónica nos demuestra cómo todo un pueblo ayudó a combatirlo y evitar que se propagara a otras casas de madera del pueblo. También en el Comité del Partido Popular en la Calle Betances, en la Tienda New York Family Store del palestino Atef Zadeyeh hubo incendios devastadores. Recientemente en el Edificio Cano hubo otro incendio que afectó una tienda WIC, un Salón de Belleza y el archivo de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Vegabajeña.
En Vega Baja se prohibió quemar basura antes de que una ley estatal lo hiciera. También se quemaba madera para hacer carbón, los cañaverales para facilitar el corte y propiciar un mejor producto dejaban una estela negra de paja quemada en todo el pueblo. Por años, en el vertedero municipal que se localizaba donde hoy día está Brisas del Rosario en Río Abajo, los incendios eran frecuentes y producía un fuerte y contaminante humo que nos dejaba sin visibilidad a afectados con problemas de respiración.
Hace poco Luis Meléndez Cano nos contaba que en una ocasión a su padre, Don Ramón Meléndez, quien tenía una tienda de provisiones se le quemó la misma. Otro comerciante, sin pedirle documentos y sin siquiera haber Don Ramón gestionado ninguna ayuda, le entregó una bolsa ordinaria llena de dinero y solamente le dijo: «Aquí tienes para que empieces de nuevo tu negocio y me lo pagas cuando tú puedas». El comerciante era Antonio (Toño) Torres, de Casa Torres. Era el padre de los abogados Mario y Alejandro Torres, una excelente y humanitaria persona. Así era la naturaleza y la solidaridad de los vegabajeños en otros tiempos.
