Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Hace unos años el legislador de la Cámara de Representantes que más dietas cobraba era nuestro representante Héctor Torres. La importancia de su gestión estaba en San Juan y en su oficina, porque como Presidente de una Comisión bajo la hegemonía de su partido, dicen que algunas de las reuniones por las cuales cobraba dieta se daban en su propia oficina en Morovis. Para entonces, eran importantes las comisiones, por cuanto significaban para el bolsillo de los legisladores.
Ayer El Nuevo Día nos informó que en el Senado actual, el equipo de los ausentes lo encabezan el senador del PNP por Arecibo, José O. “Joito” Pérez Rosa. Ese es el mismo que recientemente saltó en paracaídas a Vega Baja para criticar al alcalde por hacer lo que por tradición cada alcalde hace, que es demoler un edificio. Luis Meléndez Cano demolió pocos días antes de irse la «Casa Rosa» donde se dice que ya Irving y Andrés habían negociado para instalar un restaurante donde reunirse para planear sus fechorías municipales con Edgar.
Luego Edgar demolió el Comité del Partido Popular para allí tratar de hacer un edificio que fuera biblioteca y sustituír la que poco tiempo después de su juramento abandonó y cerró. Pero ni una cosa ni la otra. Nos dejó sin un lugar público para leer y aprender, por partida doble, la biblioteca que cerró y la que nunca abrió.
Ahora Marcos cierra la tradición demoliendo todo el edificio de La Junior pero también el que estaba al lado que no era La Junior y que según algunos dicen, no estaba en peligro.
Marcos Cruz me dejó ver el expediente completo, con documentos históricos, legales y profesionales de la Junior. El histórico es el que tiene lo que fue la Junior desde el principio y los planes de las tres administraciones. El legal es la del Instituto de Cultura donde interviene de tiempo en tiempo hasta que permite hacer lo que se hizo. El profesional tiene en su contenido las opiniones profesionales sobre lo que se podría conservar y hacer allí, preparados hasta diciembre de este año.
Yo he defendido por años La Junior pero no necesito alabar ni atacar a Marcos por sus ejecutorias con este asunto. Para los que me preguntan, les diré lo que en este momento creo.
Carlos Ayes ha dicho que fue lento y yo creo que es correcta su apreciación. El conocía el problema desde antes de ser alcalde y nosotros insistimos por este medio y personalmente durante todo un año para que se decidiera lo que se iba a hacer. Incluso sugerimos públicamente que se asegurara el edificio para prevenir accidentes y nos ignoró. Pero bajo toldo había ordenado trabajos para una decisión eventual. En el interín, el edificio, de una amenaza, se convirtió en una amenaza inminente y hubo que abortar todos los planes futuros.
Justo es decir que llevé a mi sobrino ingeniero para una evaluación y él, que al igual que yo, no tenía ningún interés que no fuera el conservacional, me informó que la salvación del edificio sería cuesta arriba y costoso y habría partes que habría que demoler.
Ya el edificio no existe, así que no existe problema. Nunca sabremos si el encargado del Instituto de Cultura, que permitió la demolición completa hizo un acto de mediocridad y no protegió adecuadamente partes del edificio que se pudieron conservar. Lo cierto es que parece que ya la estructura estaba amenazante y había que tomar una decisión. Hicimos unas recomendaciones sobre el material demolido que no sabemos si se han seguido y creemos que el próximo paso debe ser verjar el solar. Allí, donde no se supone que se haga un estacionamiento, ya el martes en la mañana habían vehículos sobre el mismo.
Joíto, que anteriormente había atacado dos veces al alcalde Marcos Cruz, se portó como un politiquero en el asunto de la Junior diciendo que el alcalde tenía una agenda privada ya pactada. Como no va a las comisiones que le corresponden en el Senado, viene a jorobar a Vega Baja. Esto va más allá de atacar políticamente al alcalde porque Pérez fue elegido con la confianza del pueblo para que nos defendiera y trajera beneficios a Vega Baja.
Nunca antes lo he escuchado para hablar de beneficios sino para poner en entredicho al alcalde con asuntos banales e insustanciales en los que después queda en evidencia por sus improcedentes y hasta falsas afirmaciones. Así no hay aportación ni contribución seria y de verdad, que esas actitudes ya están pasadas de moda. Ya la gente sabe distinguir entre un chícharo y un buen lanzamiento.
Su colega partidista penepeísta, Tito Cordero, ha sido consistente antes y después de la demolición, expresando su preocupación primero y su indignación después. El récord de sus expresiones a tiempo están consignadas en las páginas de este diario.
Históricamente hemos tenido mala suerte con nuestros representantes y senadores. Chu Valle, el Dr. Rosario, el Buho, Américo Martínez y la Dra. Maribel Rodríguez fueron acusados, la mayoría convictos. Es un buen trabajo aun cuando no se paguen dietas, por lo que la irresponsabilidad de honrar su trabajo de parte de un Senador debe ponerlo en la mira para una posible sustitución en 2016. Y mejor que sea un vegabajeño, que de otro pueblo.