Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Ayer José Luis Maldonado Quirindongo, el fotohistoriador y creador de Luigi’s Cultural Fest le hizo una entrevista de cerca de media hora al alcalde Marcos Cruz Molina sobre los asuntos municipales en su primer año como alcalde, la cual será publicada oportunamente en su espacio y en el Diario Vegabajeño de Puerto Rico.
Por la vigencia del momento, tuvimos que adelantar, prácticamente al natural, sin editar, las expresiones del alcalde sobre el paro escolar que estaba ocurriendo simultáneamente a la hora en que Luigi lo entrevistó.
El alcalde indicó, en pocas palabras, que no puede ser juez y parte, que eventualmente se sentará tranquilo a estudiar su caso personal como eventual retirado del sistema de esducación, si esa fuera su opción. De hecho, el entiende que podría perjudicarse, pero que eso es aun muy prematuro para establecerlo ya que le faltan muchos años para que ocurra su retiro y la realidad es que el escenario de su vida ha cambiado por el momento.
De lo que está seguro es que en su posición como alcalde tiene que ser responsable y no puede asumir una posición cuando hay dos grupos al menos con diferencias sobre lo que el Gobierno ha hecho con los retirados. Por eso, a ambos grupos los ha atendido facilitándoles recursos para sus respectivas luchas por mejorar su clase.
La corta entrevista revela a un alcalde ecléctico, razonable y seguro de que el cambio proviene de muchas fuerzas más allá de su esfuerzo individual con el poder alcalditicio, que hay que dejar las tendencias que batallen por sus ideales y principios y que más que imponer la acción, hay que facilitar que la sociedad civil las produzca.
Su posición oficial debe ser consecuencia de la forma como ganó en las pasadas elecciones, pero quienes lo conocen dicen que siempre ha sido ecuánime y pretendidamente justo. Para otros, será estar con Dios y con el Diablo, pues hay quienes piensen que no tener posición definida es no tener posición.
Yo prefiero ese estilo. Como ciudadano, me siento más seguro cuando no hay prejuicios en la función pública donde todos tienen derecho a estar representados. Así, no hay que tener urgencia de que todo dependa de una futura elección sino que la vida corra normalmente y como debe ser dentro del cuatrienio. Su posición es pues balanceada y correcta, a lo que debe aspirar la ciudadanía de un gobernante.
