
Decía Rubén Blades en una de sus canciones que “todo es según el color, del cristal con que se mira” y quisiera utilizarlo como hincapié para dar mi humilde opinión sobre la lamentable situación del Retiro de los Maestros del Departamento de Educación de Puerto Rico.
Sería muy fácil echarle la culpa a las pasadas administraciones, cuando a pesar de que es un dato que el descalabro existente surge por los desgobiernos anteriores, se conocía de la situación y había que enfrentarla como el gobierno de turno que le tocó atender la situación.
De la misma forma sería más fácil aún hacer lo que algunos pseudo-líderes del azul oscuro y del águila con poco cabello, los cuales ante la amnesia del pasado en su contribución y mutis ahora reclaman lo que nunca profesaron: Capitolio abierto, no abuso policiaco, velar por la gente, etc. Vemos que ambas posturas son bolas de humo para evitar el desgaste político-electoral.
Sobran los analistos, pero a la hora de la verdad demuestran su ineptitud al desconocer la preocupación y los verdaderos problemas del magisterio.
Conozco el sistema, lo viví por 13 años. Pude apreciar del 1999 y Fajardo hasta el 2012 con Moreno; pero también recuerdo a Cesar Rey y Aragunde, la Vaquero, Chardón y el que se robaba la luz; unos malos y otros no tan malos, pero siempre existió una constante: rezago y atropellos a veces menos, a veces más.
Hoy decido escribir y expresarme porque se de lo que estoy hablando, pues lo que observé en la marcha y en los reclamos a lo largo de mi experiencia educativa vale más que lo que pueda decir un animador con micrófono que tira y jala mientras se desenreda de sus tics nerviosos o lo que pueda decir el gordito que suele brindar con gatos persas puesto que ellos lo hacen por ratings, mientras que yo porque me nace con el único valor de ser una voz más del magisterio al que le debo quien soy hoy día.
El Departamento de Educación, es la herramienta necesaria para poder enderezar un país que ha venido en picada y donde múltiples generaciones han intentado alinearlo dentro de sus limitaciones, pero han fracasado. Sería muy fácil echarle la culpa al status, pero no olvidemos que la incompetencia ha sido electa.
La Educación no puede observarse meramente como un organismo económico, puesto que aunque recibe una cantidad exorbitante de fondos federales y estatales, todos sabemos que los mismos son mal administrados. Todos sabemos que la centralización del gobierno es la culpable y la politización su punto débil. Y ahora venimos a decir que por la culpa de la horrenda administración púrpura (mitad roja, mitad azul) de las pasadas décadas, tienen que pagar los maestros con un dinero que fue trabajado, recuerden no es un donativo es su dinero.
No se están midiendo con esta reforma los efectos negativos que recibirán los estudiantes, la educación, el futuro. ¿Quién podrá trabajar tranquilo si su futuro es incierto? Tratando de no rayar en lo pesimista radical, algo inevitable con este tipo de políticas públicas, vemos como no se están midiendo las consecuencias a largo plazo, todo por complacer al Moody’s y al Standar’s and Poors. Mejorar el crédito para que, si se afecta el sistema educativo de esta forma, ¿Qué país habrá?
Hoy día somos quienes somos, gracias a los maestros. Y yo no puedo estar en el lado equivocado de la balanza, cuando tengo que estar agradecido con Brunilda Otero y con Maria Rios, con Millie Montes, Margarita Colón y Elizabeth Román, con Edna Maysonet, Abigail Cancel y Edwin Crespo, con Ivette Marrero, Millie Hernández (QEPD), Nydia Martínez, Abuela Nerlyn, Marta Huertas, Madeline Rivera, Sandra Rivera, Olga López, con William Santiago, Mildred Vega, Rosa Toledo, Lourdes Casanova, Betsy Riestra, Wicha Riestra y luego la Sra. Vega, con Maria Guerrero, Carlos Camacho, Reynaldo Pagán, Meche García, Carol Santiago. Con Enid Sepúlveda, Arturo Náter, Soanín Ortíz, Marilyn González y Carmen Piñeiro. Carmen Orama, Luis Raúl Barrios, Nancy Heyer, Neysa Villareal, Gilberto González, Joann Reyes, Vianney Martínez y Mabel Meléndez. Con Lester Ríos, Coralí Jiménez, Belitza Vélez, Gladys Pérez, Edda Ortiz, Elizabeth Quiñones y Ramón Luis Burgos. Con Ernesto Bruno, Jennifer Castelló, José Sotomayor, Maris Rodríguez, Iris Ruiz, Liza Ruiz, Aurea Vigo, Luz Pabón. Teresa Torres, Jorge Collazo, Edilberto Bruno, José Afanador, mi querida Carmen Gámez. Flor Díaz, Charito Rivera-Picart, Lucas Rosado, Elizabeth Ortega. Y con todos aquellos que por descuido de no haberles mencionado o por no darme clase directamente, fueron parte de mi proceso de enseñanza: ¡Muchísimas Gracias!
Hago esto con devoción y entrega en solidaridad y deuda con ustedes; reciban mi apoyo y recuerden que un magisterio que no se vende, nadie lo podrá comprar. Mi abrazo a todos los que defienden lo que es suyo con dignidad. Escribo esto porque asi me nace, porque asi lo siento.