Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
He recibido varios mensajes en mi correo electrónico condenándome por criticar al alcalde en un escrito reciente (acceda a Cuando el maestro saca F).
Algunos me acusan de defender al alcalde y otros por atacarlo, ambos injustamente, pues lo que yo veo lo digo como lo creo dependiendo el tema y el tiempo. Me vale madre, como dice el gobernador, lo que los políticos, los politiqueros o algunos
funcionarios municipales piensen sobre mi lealtad política o sobre el tipo de objetividad que ellos quisieran de mi. Este es el podio de la libertad de expresión para mí y para los que quieran hacerlo responsablemente y con propósito. Lo demás es como la palabra partido, que refiriéndose a organizaciones políticas, que es sólo una porción de la verdad. La verdad absoluta, como Dios, está en el todo, no en la parte.
No tengo preferencia de ningún partido político porque todos han abandonado al pueblo. Lo que estoy seguro es ser estadista pero con compromiso cultural puertorriqueño. Eso lo he explicado anteriormente y podré repetirlo cuando y donde sea menester. Lo demás que existe no es confiable para nuestro futuro.
Algunos de los mensajes que he recibido le echan a culpa de la poca información a la Oficial de Prensa, Ana Avilés. Pero nadie puede inferir ese disparate, porque es todo lo contrario. Quien así lo piense, tiene un grave problema de percepción extraviada.
Mis críticas sobre la relación del alcalde con la prensa vienen desde antes de que siquiera se convocara para la plaza que ella ocupa. Puedo asegurarles que nunca he tenido un desacuerdo con ella, que cuando hay noticia, ella me la transmite o me lo dice para que la cubra. Mi relación con Ana es personal porque la conozco desde hace muchos años, pero no la defiendo por eso. En el ámbito de la prensa, ella es un activo inmejorable que tiene el alcalde.
Yo visito a Ana para preguntarle asuntos que están en desarrollo por «orejitas» que me dan los ciudadanos. Ella es diligente, responsable y trabajadora, tiene las relaciones y el contacto con las personas en los medios y el respeto de los editores. Conoce el gobierno central y el municipal al dedillo y sus compañeros la aprecian. A veces hay información que no puede divulgar, no está maduro el momento para hacer público un asunto y lo entiendo. Ella puede confirmar que nunca voy más allá de lo que me puede decir. Hasta ahí llega la amistad.
Ella no es el problema. Puedo citar muchos de mis escritos donde critico a Marcos Cruz, antes y después de Anita por el problema de las comunicaciones. Asimismo lo elogio cuando es necesario, pues mi finalidad como escritor es que haya un mejor resultado en la calidad de vida de Vega Baja y los vegabajeños.
Marcos Cruz es una excelente persona, un explorador del conocimiento y del éxito
social político y económico, comprometido con el presente y el futuro de nuestra ciudad. Incorruptible, decente, moral y sencillo. Ana es distinta de él en su carácter apasionado pero en su nivel de profesionalismo procura producir material que lo mismo puede ser un trabajo informativo del presente como una crónica histórica del futuro. En sus pocos meses de trabajo, ha puesto su tiempo al servicio del alcalde y del Gobierno Municipal. Lo sé por la hora en que recibo sus entregas para publicación. Lo mismo a las doce del día que a las tres de la mañana. Igual en su oficina que en la mía o a través de Internet. Ella no tiene horas ni espacios, está donde tiene que estar en el tiempo que sea.
Antes de crear la plaza de Ana, el alcalde contrató a unos relacionistas insípidos y altaneros que no produjeron nada mientras estuvieron. Desde que está Ana, la historia de este pueblo, desde la perspectiva de prensa gubernativa municipal ha estado cubierta adecuadamente. Solo tiene que comparar el tiempo desde que la nombraron y verán el balance de su trabajo.
Entre las cosas que me dicen los usuarios, hay la percepción de que de nuevo, el nivel central del Partido Popular está empujando contratistas de la capital para que se financie con fondos municipales una representación con la prensa para buscar más proyección al señor alcalde. Eso me lo negó el alcalde en una ocasión anterior cuando se lo pregunté y así está consignado en el Diario.
Pero el alcalde, parco como es, tiende a dejar los asuntos que le inquirimos en el título y no en la profundidad. Su propia actitud es el flanco débil del que les he hablado y no otra cosa; que como actitud, puede mejorar. Si ya llegó al máximo de sus aspiraciones políticas, pues puede darse el lujo de seguir siendo como es. Pero si va a continuar su carrera política, yo solamente le señalo como lo veo.

Podemos compararlo a otros alcaldes. Mi abuelo Esteban Rosario
cubrió al Alcalde Angel Sandín (1941-1958) para el diario de Luis Muñoz Marín «La Democracia» y fue uno de los coautores del mensuario vegabajeño «Justicia». De un alcalde que ganó con un márgen no muy grande de votos en 1940, nunca perdió las elecciones y murió siendo alcalde. Hasta la revista Newsweek cubrió su lucha por su pueblo. Don Angel era decente y servicial como Marcos, pero comunicativo como no lo es Marcos.
Mi padre Thomas Jimmy Rosario Flores cubrió a los alcaldes Rafael
Cano (1958-1972) y Luis Meléndez Cano (1973-2005) para el diario El Imparcial y el semanario vegabajeño Taíno. Don Rafa tenía un carácter temible pero con mi padre era distinto. El, aún con su genio cascarrabias, era una persona servicial y diligente, que la gente apreciaba porque se ocupaba de los asuntos del pueblo en una manera consistente. Pertenecía a todas las instituciones que podía y era un relacionista natural que conocía sus límites y debilidades. Para entonces no habían oficiales de prensa ni se contrataban a compañías de publicidad. La presencia en actividades públicas, en atender la gente dignamente y buscar solución para los problemas, era su mejor carta de presentación. Tan fue efectivo el venderse asímismo que hasta cuando el Partido Nuevo Progresista ganó en Puerto Rico por primera vez, el alcalde y la asamblea municipal siguieron populares.
Luisito era de modales mas suaves, pero tenía muchos subordinados que hacían difícil la labor de informar. Para Luis, sin embargo, el darle publicidad a sus creaciones siempre fue una prioridad. Tenía un resumen mensual que enviaba a los vegabajeños interesados y a personas especiales de la comunidad. Desde que surgía la idea, la comunicaba hasta que se celebraba su consecusión. Todas sus actividades están documentadas. Su completa incumbencia es historiable.
El Diario Vegabajeño nació en el segundo año de Edgar Santana Rivera (2005-2011), como una necesidad de que el pueblo vegabajeño supiera lo que ya nosotros conocíamos y tratar de crear una fuerza para salvar nuestra ciudad de los desmanes de los nuevos dueños no electos y usurpadores del Gobierno Municipal.
Mi padre tenía desde hacía varios años la idea de hacer un informador, pero nunca pensó que podría ser diario. Inmediatamente recibimos el respaldo de nuestros compueblanos y seguimos creciendo hasta que ahora somos una corporación con más de veinticinco publicaciones, entre ellas, el Diario Vegabajeño de Puerto Rico.
He sido lo más objetivo que he podido con las últimas tres administraciones que han gobernado a Vega Baja, sabiendo de antemano que todo lo que se escribe constituirá documento histórico en el futuro. Hay que reconocer y anotar que la única que ha pasado sus primeros 11 meses sin señalamientos importantes de corrupción, ha sido la presente. Eso debe ser motivo de celebración porque rompe una tradición negativa que nos aconteció por casi una década de nuestra vida como pueblo.
Edgar Santana trató con su poder de controlar la prensa no contestando lo que se le preguntaba, quedándose en silencio y finalmente evadiendo a los periodistas. Primera Hora, por medio de la excelente periodista arecibeña Wilma Maldonado Arrigoitía, a la que las huestes de Santana le llamaban «bruja» para tratar de desanimar su acción periodística, triunfó en los tribunales y obligó al alcalde a brindar una información que se le negaba.
Cuando el anterior alcalde Ivan David Hernández González (2011-2012) cometió el error por el que se le está juzgando hoy día, se fue de Puerto Rico para no enfrentar a la prensa. Su acción provocó que se mantuviera el issue por más días de lo usual hasta que en un programa de Rubén Sánchez admitió los hechos.
Mi perspectiva retrospectiva me dice que Hernández y Cruz tienen algo en común, no son muy comunicativos ni generalmente dan explicaciones amplias ni convincentes. Son, en el sentido del periodismo, personas «flat», llanas. Uno es un Ingeniero Civil licenciado y el otro es un educador con maestría en educación e historia, lo que presupone todo lo contrario, habida cuenta de su preparación académica.
Pero la naturaleza humana tiene mucho que ver con actitudes. Pienso que el alcalde debe ser más atento, responsivo y responsable con lo que no solamente nosotros, sino el pueblo, quiere saber y ver cómo el alcalde hace lo que debe hacer mas allá de lo que hace.
Quedarse en su zona de confort es fácil, eso lo hace cualquiera. Yo creo, que él no es cualquier alcalde ni cualquier persona. Tiene mucho talento, le mete duro al trabajo, es responsable, pero no es responsivo. Culpar a otros es una injusticia. ____________________________________________________________
El siguiente escrito de hace ocho meses plantea el problema de comunicación de entonces:
Flojísima la comunicación del Gobierno Municipal de Vega Baja
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez, DVPR
El Gobierno Municipal de Vega Baja, sencillamente, no
se comunica. No tienen a una persona a la que uno se pueda dirigir para obtener comunicados de prensa o expresiones oficiales sobre los asuntos de nuestra ciudad. De hecho, no los hacen.
Si la tónica es crear una crisis de información para justificar que se nombre con un salario a una persona de afuera para que se gane lo que una persona de Vega Baja puede hacer, pues adelante. Creo que es una mala idea, pero el alcalde, a quien casi siempre lo elogiamos por sus sabias decisiones, tiene también derecho a equivocarse.
Sabemos que se están haciendo cosas buenas, pero más nos enteramos de las situaciones internas de los que los critican -muchas veces sin fundamento, dentro de una frase hiperbolizada o un comentario inflamatorio- que de lo que verdaderamente está haciendo.
Nuestra meta en este diario es exponer la verdad, la que sea. Pero a veces no la conseguimos. No hay medios de obtenerla bajo la estructura inexistente de la actual administración.
Señalo la crisis de comunicación como algo que el alcalde tiene que resolver. Muchas veces nos podemos mover para averiguar las versiones o la información oficial, pero cuando no podemos encontrar a los oficiales o no se ponen a disposición de la prensa, eso equivale a labor obstruccionista al derecho del pueblo de estar bien informados y de opinar. Sólo espero que sea una falta de organización y de directrices oficiales para el trato con la prensa y no una manera de manipularla.
Nuestro compañero Diosdado Cano consideró prudente darle cien días de gabela al anterior alcalde Iván Hernández en un término de incumbencia de menos de un año para que pudiera organizar un plan para el desastre que había dejado Edgar Santana. Aún después del escándalo de la pedigueña a los empleados de confianza, estuvimos al lado de Hernández para apoyarle por su honestidad, cuando confirmó su error en el programa radial de Rubén Sánchez. A Edgar Santana le ayudamos de múltiples maneras hasta que nos dimos cuenta de que él sólo era el alcalde legal, pero no era quien tomaba las decisiones finales.
Nuestra misión es informar lo correcto y lo incorrecto y tratar de proveer los elementos de hecho para que la opinión pública no sea disonante ni equivocada. Y puede ser disonante y equivocada si los elementos son equivocados o se basan en expresiones emotivas, no razonadas. Si el alcalde, los funcionarios y la estructura humana no se comunican, obviamente, no habrá ni siquiera una verdad relativa. Es posible que el alcalde no tenga oponentes que le puedan hablar en serio y con fundamentos y dentro de esa zona de comodidad, no crea que sea necesario ser más público.
De la mejor buena fe de nuestra parte, creemos que cerca de los cien días de su incumbencia, ya es momento de que haya una comunicación efectiva bilateral y más activa de parte del Alcalde y los funcionarios con el pueblo, especialmente a través de la prensa.
La opinión generalizada de los que no oyen ni leen de Marcos Cruz, es que no está haciendo mucho.
Si él quiere seguir en el ostracismo público, ese será su sello. Ya tendrá tiempo de buscar los votos de los que hoy no le ven y de enviar comunicados de prensa y photo opportunity events en el último año de su incumbencia, cuando tenga que recordarse a quiénes le debe el honor de ser alcalde.

