
Me apena profundamente la situación de salud que está pasando el Agente Andrés Rivera, en una temporada tan especial como la Navidad, luego de verse afectado en algo que a mi entender no tuvo culpa, si las personas que le vendieron la “cisterna” hubieran actuado con responsabilidad de orientar a los clientes sobre el manejo de dichas cisternas.
Sugiero que el Municipio coordine el apoyo o asistencia, a través de sus oficinas de Asuntos a la Comunidad y/o Legal con las agencias estatales que podrían intervenir en ayudar a mejorar la calidad de vida del Agente, mientras transcurre el proceso de recuperación.
De esta manera, su familia podrá atender las terapias, los gastos médicos y los días por enfermedad que necesitará tener disponible para reinstalarse a su rutina normal, como padre y como servidor público.