Por Thomas jimmy Rosario Martínez DVPR
No conozco a algún independentista que proteste por la tradición de dar gracias a Dios hoy, a pesar de que se adjudica la misma a cuando llegaron aquellos europeos fundamentalistas en el barco Mayflower.
Es curioso que en esta actividad, que se dedica a Dios, no sea oficial de ninguna iglesia, como lo es la Navidad o la Semana Santa. Sin embargo, el estado la propicia dedicándo como día festivo el último jueves del mes de noviembre. Y se origina antes de que Estados Unidos estuviera constituído como estado, por lo que es mas una celebración de un evento histórico no contaminado por la política.
Esto de dar gracias a Dios por el éxito de un viaje, por la comida, o por las buenas relaciones con personas que no son de la misma cultura han convergido en la historia de la humanidad en muchas ocasiones antes que en el 1621. Se ha establecido, incluso que previo a ese evento, en San Agustín, Florida, el el 8 de septiembre de 1565, hubo una celebración por los españoles. Y aunque los precedentes son interesantes, más importante es el acto de celebrar.
En Vega Baja, como en Puerto Rico, es una oportunidad para la generosidad como para la reflexión. Desde hace muchos años usamos el pavo para el festín, aunque se hace de distintas maneras, al horno, frito, sustituído por comida vegetariana, con los condimentos del lechón (pavochón), con arroz con gandules o arroz y habichuelas, acompañantes, postres y hasta con una Medalla o Heineken. Las combinaciones, alrededor de la víctima, son infinitas.
En nuestro pueblo generalmente no se mata el pavo como hacemos con el lechón, que murió de repente con un clavo den la frente y otro en el corazón del cual después le cantamos la canción de ese pobre animal mientras disfrutamos del producto de ese asesinato vil, premeditado y con alevosía. El cadáver lo compramos congelado en la morgue del supermercado y pasamos por el proceso tedioso de descongelarlo, marinarlo y asarlo, hasta que queda suficientemente cocido. Otros, con mejores recursos eonómicos y menos tiempo, dejan que en las panaderías, restaurantes y otros lugares pasen el trabajo.
El que tiene mucha hambre, no espera la oración. Pero es también parte de nuestra tradición emular a los personajes religiosos de aquella época en Plymouh, Massachussets. Oramos tomados de la mano, pedimos la bendición y la bondad de Dios por todos nosotros y por los que no somos nosotros o por aquellos que están en situaciones difíciles de la vida.
Para los vegabajeños y los puertorriqueños, hoy comenzó la Navidad. Ya el pueblo está decorado con los motivos de la época, esta noche empieza la otra tradición del Black Friday, que significa los regalos que compraremos para nosotros mismos y después para los demás. Después de la misa de la mañana o del servicio de la Iglesia de nuestra preferencia, se irá a algún lugar a disfrutar los manjares y el asueto.
No hay duda de que lo que no creamos, lo modificamos de acuerdo a nuestra realidad. Lo que para los demás, es el Día de Acción de Gracias, es para nosotros el Día del Pavo, porque hasta el nombre se lo cambiamos. La tradición es nuestra, por eso, los independentistas no protestan…
