Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Marcos Cruz terminó hace unos momentos su discurso. Yo no fui ni lo oí porque no hubo transmisión. Lo mejor que hice. Es un discurso demasiado politiquero para mi gusto. Y eso, que admiro a Marcos y lo apoyo en sus gestiones diarias. Pero empaña su gestión cuando sigue con el mismo mensaje de atacar la pasada administración. Lo poco agrada, lo mucho enfada.
Todo lo que dice es verdad pero parece que llegaremos al cuarto año de su incumbencia diciendo lo mismo que dijo cuando ganó las elecciones, en su discurso de juramentación, en el de presupuesto y ahora en éste. Por si aun no lo sabe, el discurso, desde el punto de vista gubernamental y administrativo, no es para politiquear sino para restringirse a decir los logros. Puede ponerle canela y dulcificarlo con melao, pero el pájaro se conoce por lo que hace.
De las dos mil cuatrocientas cincuenta y cuatro palabras que usó, mil quinientas treinta y siete fueron para recordarnos lo malo que fueron los penepés. Eso parecía más el discurso que debe dar el próximo domingo en el Abrazo Popular que la figura de un hombre de estado que debe estar dando un discurso del estado de las finanzas y las actividades administrativas.
Por ahí se habla de candidatos populares que se tirarán en su contra en primarias. El terreno está fértil porque no hay oposición penepé fuerte para que se pueda clamar por la unidad del PPD ante el peligro de que puedan perder. Yo no sé si el discurso popular respondió a las críticas internas de los comecocos de su partido que quieren verlo destilando fuego popular en todos sus actos oficiales. Pero ese no es el Marcos Cruz que el pueblo desea tener como alcalde.
Esto es un resbalón que en su partido lo celebrarán, pero entre los demás que votaron por él y que le dieron la mayoría que él hace equivocado alarde en la Revista de la Fiestas de Pueblo, lo pensarán profundamente en noviembre de 2016, porque podrán pensar que está enseñando las uñas.
En su interior debe aun estar el original del Marcos Cruz proper que yo distingo. El que sería incapaz de ceder a presiones políticas y pondría la norma de la resistencia más que hablar de que la puso. Ese es el que debe gobernar a Vega Baja y el que debe dar los discursos del gobierno municipal en el futuro, más allá de los tres años de prueba que tiene.
