¿Porqué no fué Iván Hernandez a la celebración del Bicentenario?

ESCUDO DE LA LEGISLATURA MUNICIPAL DE VEGA BAJA LUIGI LEGISLATURA MUNICIPAL 130119 (115)Ivan Hernandez, Alcalde de Vega Baja 2011-2012

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

Iván Hernández González fue Presidente de la Legislatura Municipal de enero de 2006 hasta finales de 2011. Seis años de los ocho que sirvió como Legislador Municipal dirigió la entidad gubernamental que regula al gobierno y a los ciudadanos de Vega Baja. Su poder, bien empleado, pudiera haberle generado ganancias para su vida futura, pero por alguna razón, cerró desde temprano en su incumbencia la estima de sus compañeros y del pueblo.

Para mi, la razón principal es su carácter. Y estuve para ayudarle desde el principio, pero tanto él como su padre David me vieron como un adversario más que como alguien que desinteresadamente quería ver un Vega Baja mejor que el que se había dejado.

Yo no estuve en la campaña política de 2004. Yo no sabía quien era Reinaldo del Valle a excepción de que le juramenté su petición de candidato al puesto de asambleísta. Tampoco intervine en la elección del caucus, aunque lo presidí para elegir a los oficiales. También juramenté a los miembros electos de la Legislatura Municipal, al Sargento de Armas y a la Secretaria. Luego Del Valle me nombró Asesor Legal de la Legislatura Municipal y asisitía a todas las sesiones, preparaba proyectos, hacía estudios jurídicos y ayudaba tanto a mayoría como a las minorías. No acepté contrato pues lo hice como un servicio gratuito para aportar a los vegabajeños.

Reinaldo Del Valle es una persona honesta, de buen carácter, pero conoce la diferencia entre el bien y el mal. Lo que se estilaba desde el poder ejecutivo era veneno y el Presidente fue convirtiéndose en minoría poco a poco en su delegación. La delegación optó por negociar con el alcalde a espaldas de su Presidente porque su interés siempre fue a colocar en la esfera del poder a los Hernández, padre e hijo. Ellos siempre estuvieron en el Partido Nuevo Progresista pero al no presentarse como precandidatos a alcalde perdieron la oportunidad inicial y  el apoyo de sus compañeros para posesionarse en posiciones importantes en la Legislatura Municipal.

El 8 de septiembre de 2005, el alcalde, después de varios intentos infructuosos de desprestigiar y manipular a Reinaldo Del Valle, quiso darle un golpe de estado y destituírlo utilizando a los abogados municipales y al personal de confianza para presionar a los legisladores de mayoría a declarar vacante la presidencia y nombrar a otra persona. No lo pudieron hacer por un incidente de órden público entre el alcalde y el suscribiente, lo que motivó la cancelación de la sesión de ejecución.  Posteriormente Del Valle no quiso ser parte del juego de Edgar Santana y sus compañeros de partido. Muy dignamente, cuando el quiso y bajo sus términos y no los de nadie, renunció como Presidente de la Legislatura Municipal, efectiva su renuncia el 12 de enero de 2007. En esa fecha comenzó el mandato de Iván Hernández. Su padre, como Presidente Pro Tempore  y Vicepresidente en funciones, le entregó a su hijo el mallete simbólico y Del Valle, en un gesto de humildad, fue a ocupar el último asiento, desde donde pudo tener la libertad de expresar sus objeciones al programa legislativo de Edgar Santana.

Inmediatamente Iván Hernández me envió un mensaje electrónico donde me indicó que no interesaba mi asesoramiento ni mi participación con la Legislatura. Sin embargo, tanto Del Valle, como algunos legisladores de mayoría, los de minoría del Partido Popular, Asterio Santos Portalatín, María del Carmen Brull Torres y el del Partido Independentista Puertorriqueño, Miguel Ojeda Trinidad me ocuparon y me dieron su confianza y amistad en adelante, lo que dura hasta estos días.  Hernández eventualmente despidió al  Sargento de Armas y a la Secretaria Municipal y colocó en esas posiciones a personas de su confianza. Pero en su selección violó la ley y los reglamentos, lo que fue motivo de fallas encontradas por el Contralor de Puerto Rico en sus informes.

Su presidencia se basó en sostener la mayor parte del tiempo de su incumbencia los desmanes del alcalde bajo la teoría de que esa era responsabilidad del alcalde. Omitió que el principal deber de la Legislatura Municipal es la fiscalización. Al final de la jornada, cuando ya se veía venir las acusaciones contra el alcalde, modificó su conducta y su delegación fue menos generosa con las propuestas del alcalde, pero a su paso dejaron una estela de muchas concesiones y permisos al poder ejecutivo. Eso, sin contar que los familiares de los legisladores municipales habían logrado ubicarse en  puestos en esa rama ejecutiva lo que hacía que fueran lenientes y concesivos con Edgar Santana desde la rama legislativa, en un obvio conflicto de intereses.

Iván Hernández fue luego a ocupar la alcaldía, pero había dejado tantas personas heridas a su paso, con un carácter poco afable y una claque reducida a pocos amigos y seguidores, que en su elección como candidato tuvo problemas al presentarse un opositor que ya lo había retado en su candidatura a sustituír a Edgar Santana. Esa doble elección demostró que era un candidato débil, pero creo que cualquier otro candidato pudiera haber perdido como perdió finalmente él en su aspiración a reelección. A esto sumemos la errática actitud que asumió con los empleados de confianza, de exigirles un pago económico y de servicio a su candidatura y su partido.

Para evaluar adecuadamente su incumbencia será necesario aunar la evidencia de las Actas Municipales, testimonios de sus compañeros del partido y de los adversarios. Mi juicio breve se basa en mi experiencia personal y conocimiento de lo que pasaba tras bastidores y en la sesiónes y ejecutorias oficiales.

En cualquier situación, Iván Hernández González debió estar presente, como lo hicieron sus compañeros de partido y también presidentes, Juan A. Martínez Rivera y Reinaldo Del Valle Cruz.

Se especula sobre su ausencia sin excusarse. Se dice que como el espera las acusaciones que penden sobre él, no quiere hacer ningún acto público para no pasar vergüenzas. Otros dicen que privadamente se queja de sus compañeros de partido y del actual alcalde y su administración, lo que hace que no se sienta a gusto en una actividad donde los ojos podrían estar sobre él. Los más dicen que esa es su actitud usual, que nunca le importó mucho ser presidente ni alcalde, que no va a volver a la política y ni fue a la juramentación de Marcos Cruz y la Legislatura Municipal ni a la celebración del bicentenario.

Hasta que él no lo diga, no sabremos porqué él, sus hijos, sus hermanos o sus padres no vinieron a develar su óleo. Eso es un honor que trascenderá su vida junto a los demás recordados en las paredes prominentes de la Legislatura Municipal. Sus compañeros de partido tuvieron que sacar la cara por él y poner sus manos para retirar la tela. Esa fue una carga más que dejó a sus compañeros aparte del estigma que han heredado. Dejó a su partido y a los vegabajeños arrollados.

Una noche hermosa como aquella nunca debió perdérsela. Allí vi mucha solidaridad, amistad y buena actitud. Tal vez hubiera sido edificante para su vida y para la de todos nosotros contar con la presencia de su padre y la de él.

Deja un comentario