Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
En estas noches he escuchado a la Lcda. Mayra López Mulero en sus intervenciones en WKAQ 580. Su trabajo, es obviamente, la defensa de personas que tienen casos criminales, lo que es loable, pues no hay tantos abogados buenos y efectivos en esa área y ella lo es. Le he escuchado incluso dar hasta los anuncios comerciales y también lo hace muy bien.
Pero hay unas fronteras que no deben pasarse y yo creo que la estación no se ha dado cuenta de lo que está pasando. En su programa, la temática principal es el mundo donde ella se mueve para realizar su trabajo, por el que recibe paga. En su nueva función de analista, mantiene un constante ataque hasta personal contra fiscales, jueces y ciertos funcionarios públicos con los que si no ha compartido su misión de justicia, son candidatos futuros a encontrase en su mundo legal.
Una persona que está en un lado de la justicia, no debe utilizar el poder de la comunicación pública como un arma. Para eso están los jueces, tribunales apelativos y todo un sistema de evidencia y procedimientos, que bien usados, permitirá el triunfo de las posiciones y defensas justas.
No se trata de restringir su derecho a la expresión. Muchos de los temas que aborda lo hace con toda la razón. Pero al final de cada noche, nosotros, como ciudadanos, quedamos exhaustos al escuchar tanta opinión negativa. La carga que promueve es, sospechosamente, una agenda personal, sin beneficio social resultante.
Causalmente, enfatiza en lo malo de todo aquello que diariamente ella tiene que trabajarlo, desde el otro lado de su óptica de abogada defensora. En perjuicio de la verdad, nunca escucharemos a los abogados de los demás lados -jueces, fiscales, traspasar la dignidad del silencio, para contrarrestar el pesado mensaje que ella trae.