A la memoria de Rosín Otero Rosa

ROSIN OTERO ROSA

Nunca he sido buena para las despedidas pero ahí va. Siendo yo muy pequeña me cuidaste sin reparos. Me enseñaste a bailar y a ‘comer de tó’. Me mostraste con tu ejemplo que una mujer con cabeza propia vale más que el oro y que no hay sentimiento en el mundo mas grande que el amor. Que la escritura nos hace grandes y la poesía libera los corazones. Te veré todos los días en las cualidades que nos dejas en herencia (a todos nos tocó algo) y cuando llegue el día de reunirnos nuevamente bailaremos con tumba’o y nos comeremos unas buenas patitas guisás. Ahora descansa querida Mami Rosín. Me saludas a Papi Julio y le cuentas, por favor, de cómo lo quise tanto, que hasta me encontré uno con su mismo nombre. Te amo. Hasta luego…    Maite Rodriguez Rodriguez

Las exequias fúnebres será el jueves en la Funeraria El Buen Pastor

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