Edgardo Santiago Canales| Las dos ruedas de una carreta

Teniente I Edgardo Santiago Canales
Teniente I Edgardo Santiago Canales

En los últimos 20 o 25 años hemos sido testigo de cómo nuestro país ha sido transformado en uno donde el miedo, la inseguridad y la desconfianza se han puesto a la cabeza en nuestro diario vivir. Las noticias fatalistas aunque reales de tragedias diarias se suman a la crisis vivencial de nuestra gente, la corrupción y la poca esperanza percibida son agravantes de una sociedad cada vez más afectada en su fuero interno.

Se escuchan voces aterradas que expelen frustración y desconsuelo fijándoles culpas a los organismos de ley y orden en especial a la policía. Por otros lares se escucha el grito de la gente responsabilizando al sistema judicial y correccional, pero nadie se ha dado cuenta que en nuestro país el Sistema de Justicia Criminal, no es más que una de las ruedas de la carreta. Que nadie piense que pretendemos evadir nuestra responsabilidad, pero a nuestro juicio, ya es tiempo que el ciudadano de a pie asuma también su quantum de responsabilidad.

En arroz y habichuelas, como país tenemos que enfocarnos en construir una cultura de legalidad, mas esto no lo puede hacer ningún organismo por sí solo, sino que debe ser el norte de toda la sociedad. El cambio de cultura es posible, esto se ha demostrado en casos como el de Hong Kong y Sicilia a finales de los 70 y luego a finales de los 90. Con el cambio de cultura se refuerza el estado de derecho aun en áreas donde el crimen, la corrupción y la pobreza han prevalecido por décadas.

Dentro de la retórica discursiva, alguien preguntará, ¿qué es una cultura de legalidad? Una cultura de legalidad significa que la cultura y pensamientos dominantes en una sociedad simpatizan con la observancia de la ley. En una sociedad regida por el estado de derecho, la gente tiene capacidad para participar en la elaboración e implementación de las leyes que rigen a todas las personas e instituciones dentro de la sociedad, incluyendo al gobierno mismo.

Si no evolucionamos, nos reinventamos y nos alejamos de esta cultura de ciegos sordos y mudos para acercarnos a una cultura de legalidad, será muy poco lo que el sistema podrá lograr, no es que sea una tarea fácil, pero es alcanzable. El gobierno puede tener un papel central en la creación de un ambiente legal para la ciudadanía, pero las organizaciones cívicas, religiosas, educativas, empresariales, laborales, culturales y sociales, en todos los niveles de la sociedad, también tienen un papel muy importante que desempeñar. Muchas gracias.

Edgardo Santiago Canales.

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